http://www.youtube.com/watch?v=VZl-gvPJ234&feature=youtu.be
Puente. Río. Enfrente. Puente. Calle. Autopista. Auto. Bondi. Puente. Río. Esquina. Casa. Antigua. Macri. Casa. Casa?. Nadie. Piso. Verde. Piedra. Casa. Macri. Stencil. Piso. Cuadra. Chapa. Púa. Casa. Basta.
En la Boca. Enfrente Avellaneda, y al límite no sólo de capital con provincia, sino al límite está el barrio.
Dos partes contrastantes hacen un contexto donde por varias cuadras se escuche mezcla de música ambiental tanguera y de cumbia, con mercados viejos, casas abandonadas y olores nauseabundos. Contra vereda de adoquines prolijos, viviendas de colores parejos, música de Tango tocado en vivo, frente a cafeterías, turistas, y Caminito. Esta última parte es donde está la Fundación Proa. Un super edificio, que tiene como contrafrente una zona de difícil acceso para los que no saben los códigos del "rrioba". Mejor quedarse en la puerta de allí, mirar a las palomas, gente "de bien", turistas con cámaras de fotos, y caminar para el otro lado.
A partir del concepto de Atlas de Mnemosyne, se puede ver que en el recorrido, la sumatoria de elementos puede formar un atlas que a mi criterio se logra denominar "el Atlas del Buenos Aires que no vemos". Así como Mnemosyne reúne sus objetos de investigación, en paneles montados, este montaje se puede comparar con el de afuera que vemos desde Pedro de Mendoza y Vuelta de Rocha, caminando por Vuelta de Rocha derecho. La esquina del Riachuelo, el Puente, Avellaneda, la autopista son lo urbano construído que le da aspecto de antiguo al barrio. Pero si se puede pensar al montaje, como con un adicional metafórico, ese recorrido está lleno, uno atrás de otro, de elementos que en sumatoria dicen: "abandono". Esquina con casa vieja, mirar para arriba y apreciar las ventanas y paredes gastadas, abajo irónicamente de un "En todo estás vos" porteño, un "Macri bananero". Más allá un galpón con rejas y además alambre de púa, deja ver un fondo con una casa de chapa y color. El paisaje va coloreándose, desde el gris del reflejo del cielo nublado en el Riachuelo, a los primarios vivos típicos. Siguiendo con la línea de lo anterior, en este Atlas se desarrolla la característica de reconfigurar el orden de las cosas. Esto por ejemplo en el video, se ve en la edición fotográfica+videos y su audio, montados de esa manera, que dan como resultado un motion con dos contrastes. El contexto de la Fundación Proa, y la mirada desde vidrios relucientes y arquitectura que busca imitar al entorno. Así como la mirada desde el barrio solitario y venido abajo que parece mentira que fuera el contenedor de algo tan grande, hacia Proa. Para dirigirse hacia este edificio, se atraviesa la avenida Pedro de Mendoza a lo largo, y se pasa por todo un escenario heterogéneo de sonidos y vista. En consonancia con Walter Benjamin, el claro ejemplo de tomar cosas fuera de las clasificaciones habituales y sacar un género de conocimiento nuevo, es la exposición que se desarrolla en Proa. Específicamente una intervención de un alfombrado negro de lana, sobre el piso, que se extiende por varios salones. No puedo mostrarlo. Hay que sentirlo. Esto, que es un ovillo de lana gigante, puesto en una muestra de arte, acompañando obras, da otro significado a la visita. Es como si uno estuviera sobre otra atmósfera mientras recorre. Se reconfiguró el espacio. Se puede afirmar que esa cantidad de lana se "desmonta" de su contexto habitual que puede ser un local de venta de lana, para formar la superficie donde se mueven los visitantes de una muestra, para resignificar tal o cual obra.
Las voces de dos turistas, desde la terraza de Proa fueron extraídas y colocadas en esa parte del video para significar junto con una vista aérea del barrio, que Proa es grande, y que tiene "altura" por encima de todo.
El audio de Caminito está en contraste con el de un mercado en la Boca. La cumbia que por lo menos tiene 15 años, que suena en el local, significa la baja importancia del marketing en esa zona. Caminito necesita el tango en vivo y a los mozos que se acercan preguntando si uno quiere tomar algo en cada bar por el que pasa caminando. La atracción es otra. Y está muy cerca de la Fundación. Esa parte de la Boca tiene que hacer buena letra.
domingo, 29 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Bitácora 2: realidad aparente versus realidad interna
Hoy: muestra fotográfica. Mejor dicho muestras foto, arte y gráficas.
Empiezo por la foto, entro al salón y ya veo una cadena de cuadros, su color es el blanco y negro, al parecer muy contrastados. Subiendo escaleras está la explicación de la fotógrafa. La secuencia, de fotos de Cortázar, se nota que son tomadas en forma espontánea. Son fotografías a la Pierre Bourdieu; "foto-tomada-en vivo", y "foto espontánea". Ahora, esas fotografías están captando momentos muy típicos de Cortázar. Su típico pucho que fumaba, o conversando con picardía, en un día con Gabriel García Márquez en París. Si paso la vista una sóla vez por un segundo, veo: Cortázar. Cortázar en su salsa, en su normal cotidiano. Cortázar siendo él mismo. Pero me detengo a analizar lo que Pierce afirma, estas fotos tienen no sólo una realidad a simple vista. Aunque parece que el concepto que se ve, muriera en "soy Cortázar. Fumo.", hay un encuadre cerradísimo que esconde lo que indica esa imagen, llamado por Pierce "index". La fotografía me deja una huella, que está construida por conexión física, singularidad, designación y atestiguamiento. Coloco un papel calco imaginario arriba de la última oración que dije: La fotografía de Cortázar me dejó una huella, que está construída porque es él la figura que veo; porque está en una situación propia suya; porque la fotógrafa lo encuadró cerrado bien en un momento suyo; y porque fue testigo de que él estaba allí y realizando esa acción. Dice Pierce: la foto es ante todo index.
Esa cadena de imágenes técnicas, tomadas por cámara de fotos, pero sumadas a su carga sobre la situaciones que se eligieron, y las acciones típicas de cada personaje, se afirman en esa realidad aparente, más una realidad interna. Lo que veo a simple vista, denotado, y lo que connoto, cuando vuelan las ideas y análisis en cadena hasta que supongo cosas sobre la obra que estoy viendo, y que la obra me dice y no me dice a la vez. Esto último que afirmo lo reconfirmo cuando bajando otras escaleras, otro salón está plagado de cuadros con fotos pero de ambientes. De ambientes de una autora que no firmó sus obras, pero que su firma se ve clarísima. Ambientes vacíos. Pero vacíos de personas, llenos de ausencia. Ahí aplico estos anteojos de la realidad que veo, que son ambientes de casas. La realidad interna es que esas personas se fueron, algo pasó por esos lugares y dejó huella. Esa misma huella de un indicio de que algo ocurrió, puede ser algo trágico, en algunos cuadros hay elementos movidos como si un viento hubiera cruzado por allí.
Y la otra realidad? primero la cotidiana mía, que ya no es la cotidiana de Cortázar o de esas casas de familia. La calle. La salida del centro cultural, la suma de paisaje urbano que va mutando vereda a vereda. Camino, voy comiendo vereda, y sumo realidades: puerta, vendedor ambulante, teatro, cartel, semáforo, edificios altos, cupulas, edificios más bajos, locales de electrónicas, las luces que parpadean, cruce de calle, negocio santería que parece desubicado en una manzana, construcciones más sofisticadas, más forma cuadrada, ahora forma cuadrada seriada, barrotal. Centro cultural San Martín. Se reúnen materiales que construyen su realidad. Veo estos, pero indican que son sofisticados, modernos, ejemplo una plaza seca, lo que veo pero con mi mente cuando (le pido una palabra a Flusser prestada) "escaneo" ese monstruo arquitectónico que encima tiene esa "H", otro monstruo. Puede ser índice de Cultura, pero ya eso es un s´ñimbolo. El Centro Cultural San Martín es un símbolo. De nuevo sigue el recorrido, y ahora el escaneo parece resultar de esa cultura, porque la sumatoria ahora es: graffiti +graffiti+graffiti+graffiti +graffiti+graffiti. Eso me indica "zona de más gente de bajos recursos". Llego a una esquina, y así esa gente se ve que pasa, otra está instalada en la calle viviendo. Bolsas, etc. me reindexan toda esa realidad que veo y la que no veo, que me recuerda mucho a la sra. K. y a su madre y su hermana.
Subo por escaleras caracol, otra mutación de esa realidad que resulta en un salón todo blanco, ahora había visto foto, pero esto es "arte" y "gráfica". Arte bien político. Fuertísimo. La guerrilla Colombiana, protesta, miedo, animaciones y videos que hablan no sólo por su texto, sino con las imágenes que proyectan. Uno es una obra "el caballero de la fe". la imagen es un señor dándole de comer migas a las palomas en una gran plaza, con los soldados a 200 metros. Realmente un corajudo. Ese es su mundo concreto, me refiero otra vez a una frase flusseriana. La imagen técnica que se obtiene está en movimiento, el momento tiene una duración pero se puede decir que es técnica porque no sólo engloba un señor dándole de comer a las palomas, sino que el referente es esa plaza, con esos soldados, que además llevan un muerto cargando, y los colores blanco y negro.
La realidad aparente y la realidad interna, van de la mano al mismo tiempo en la contemplación tanto de una foto neta, como si está enmarcada en una serie, como si está en movimiento.
Bitácora 1: rehecha. "Perspectiva hace vida"
Dice Bazín, que desde la invención de la perspectiva, podemos ver a los objetos como en una tercera dimensión, como si estuviesen ahí vivos con nosotros. Y embalsamamos el tiempo en un instante de reflexión, que se nos queda congelado hacia lo que pensamos, y abre una "alucinación", que da lugar a múltiples pensamientos sobre eso que estamos mirando una y otra vez. Esa primera imagen que vemos, con un plano de contrapicada, donde la casa Rosada nos dice junto con su lámpara, que nos está vigilando, mirando, además de interponerse el vidriado del techo, que nos significa la frase "nosotros estamos por debajo, y ese control o vigilancia crece". Desde ahi abajo parece que fuera mayor el tamaño, y ese instante decía eso, interponiéndose el objetivo de la cámara de fotos. Como si una sucesión de capas o layers dieran esa resultante en una sóla frase: la casa Rosada se impone ahí arriba y vigila". Bazin diría: esa foto embalsama el tiempo y se limita a sustraerlo. En cambio antes de entrar al Museo, al nivel de la vereda, a perspectiva horizonte en mis ojos, no parece imponerse así todo.
El fotógrafo gira y se desplaza, para captar otra imagen, buscando un complemento que quiere entrar en esa Casa. Encuentra y capta otro momento. Con los layers ojo, objetivo, vitrina, los habitantes de esa Casa están simbolizando su unidad, uno de ellos, el fallecido, acompaña angelicalmente a su viuda. Ahora estamos viéndolos cenitalmente. Pero esa vigilancia se ve desde la óptica de ese momento congelado también.
Camino hacia otro sector, donde parecen señalarme estos dos personajes, levanto la mirada y de lejos dice: "ejercicio plástico". A la vuelta de una instalación, que sigue la perspectiva, veo todavía una profundidad mayor, y la perspectiva se vuelve doble. De afuera, un montón de obreros, mezclados con el segundo layer, las personas que están adentro de la instalación. Los obreros no están vivos, pero esas dos perspectivas juntas hacen que estén ahí con las personas que están dentro de la instalación. Esa pared parece hablar, y que esos invitados que están dentro para visitarla, también son obreros. Son obreros de esa perspectiva. Desde adentro de la construcción, cuando ingreso estoy inmersa en ese mundo, cuyas imagenes de pared, me envuelven. Salgo nuevamente, y los obreros presentes otra vez, hay gente que se quedó en ese mundo. La veo. Tanto mis ojos como mi cámara hicieron imágenes mecánicas.
En conclusión, la perspectiva de una imagen mecánica, hace vivo el momento captado, como si hablara. Eso es la sustracción combinada con la reflexión: Magia. Y todo depende del lugar donde se mire.
domingo, 1 de abril de 2012
Bitácora 1. ....El árbol de los dos niveles
Un par de claves primero son miradas que junto en mi bolso.
Camino a donde me dirigen, y empiezo a dirigir un análisis visual de un lugar que parece estar vivo.
Bajo, estoy en otro nivel. El control impresiona. “Te estoy vigilando” parece decir la sensación que se vive. Te estoy viendo desde ahí. Yo dirijo, y estoy presente todo el tiempo.
Pienso somos todos terrestres del universo, vivientes del planeta que nos toca, habitantes del país, residentes del territorio, barriales. Hijos de un árbol universal que acaba de instalar sensores, que tutela todo. “Mirá aca arriba, te estoy viendo, sé qué hago aunque no sepas lo que hago y porque”.
Me hacés escuchar ese árbol de raíces viejas, construídas, destruídas y vueltas a construir.
Se mezclan pasados, presentes y futuros, en ese sentirse observado mientras se observa. Sentirse pensado mientras se piensa, sentir las raíces, hojas y frutos que construyeron, construyen y apilan sucesos como un montón de ojos todos juntos.
Ese árbol no va mutando, sino que se va podando y creciendo otra vez.
Cuando veo, recuerdo, cuando recuerdo, veo, cuando analizo ese árbol, me siento analizada, y cuando me pregunto por esas imágenes, me siento cuestionada.
Junto todos esos ojos en una mirada, y recorro la salida al fin. Ahora yo miro. Y por lo menos estoy a otra altura de aquel primer sentirme observada.
Ya me quedaron esas miradas. Se juntaron con las primeras claves en mi bolso. Voy para un tercer punto pero no me queda más lugar ahí.
El árbol de los dos niveles guardé.
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